Sobre tu pecho mi alma derramaba
Abierta, tierna, dulce, proclamaba
Al rey, al dueño, a mi señor
Al hombre de mis sueños, a la nada…
Me fundía en sus brazos en el sueño
Con los ojos abiertos, mientras callada
Mi corazón dibujaba tu sonrisa
Y tu cuerpo acariciaba mis palabras
Me enamore de ti, de tu sonrisa
De las manos que apretaba
De tus gestos, de tus prisas
De tus atropelladas palabras…
Y cuando dije te quiero, fue sincero
Hoy vuelvo y te pregunto… ¿Todo fue nada?
La fe que puse en ti y en cada verso
Era mi corazón el que te hablaba
Sobre tu pecho me tumbe
Quise oír el temblor de nuestras almas
Y con un abrazo de ti me despedí
No hacen falta las palabras

No hay comentarios:
Publicar un comentario